¿Qué es la fe pública?
Es la facultad que el Estado otorga al notario para que los hechos y actos que autoriza se tengan por ciertos frente a todos, salvo prueba en contrario. Lo que consta en una escritura pública tiene pleno valor probatorio.
Gracias a la fe pública, una escritura notarial no necesita que un juez confirme su autenticidad: vale por sí misma.
